Si estás pensando viajar a Australia y querés ver canguros, koalas, loros, rocas, playas, arte callejero, sol, agua turquesa… Melbourne y el Great Ocean Road te esperan para ¡rockearte la cabeza!

 

water, rocks formations, sunrise
Amanece en los 12 Apóstoles, a 3 horas de Melbourne

 

Mi amiga Coni no es sólo una fotógrafa increíble, sino una exploradora nata. Por eso sabía que viajar a Australia era un sabia decisión viajera. Esto iba a ser una maratón de momentos de película. Una búsqueda creativa entre los colores y contrastes de una ciudad increíble y una naturaleza salvaje.  

 

Playa, formaciones rocosas, una mujer sacando fotos
¡Coni en acción!

Melbourne, un poco de geografía

Como casi todas las ciudades de Australia, se encuentra en la costa. Más precisamente al sur-este y es parte del estado de Victoria. Saliendo de Melbourne en dirección Oeste se encuentra el Great Ocean Road.  Una ruta híper-escénica pero cercana a la ciudad que es la combinación ideal para irse de road trip de fin de semana si estás pensando viajar a Australia y/o instalarte unos días en Melbourne.

 

 

Requisitos de Visa para Australia

¡Atentos a esto! Como argentina tuve que aplicar a la visa de turista que costó alrededor de $120usd. Si hubiera permanecio en Australia por 72 horas o menos habría hecho la Visa de Tránsito. Hay pasaportes que pueden aplicar a una Visa ETA -Electronic Travel Authority-, pero no es el caso de los argentinos. Pueden seguir este link para ver los requisitos oficiales.

  Día 1 – Rumbo al Great Ocean Road, alias GOR

Al día siguiente después de mi llegada y con un mini jetlag a cuestas, partimos los happy campers en el auto que alquilamos rumbo al Great Ocean Road. Nuestra primer parada fue en Torquay, que todavía no es parte oficial del GOR pero es un pueblito con una linda playa -y surfers- como para entrar en onda.

Y después de un picnic pasado por viento llegamos a Anglesea. Acá se encuentra un campo de golf en el que se pueden ver montones de canguros, haciendo la suya, relajados de la vida.  La idea de ver un canguro en persona era como darle vida a la leyenda Australiana que se formó en mi cabeza.
Canguro reposando sobre el pasto
Lindo cangurillo, ganas de abrazarlo ¡mi amor!

 

sol se refleja sobre colinas. Agua. Costa rocosa..
Great Ocean Road, imperdible si vas a viajar a Australia
 Como si no fuera suficiente, y para hacer nuestro día todavia mejor, fuimos a Kennett River, mas precisamente a unos 200 metros del Koala Cove Cafe.
Y ahí, entre medio de los árboles, 2 koalas hicieron su show. Se pelearon, se amigaron y se durmieron abrazaditos a las ramas. La imagen de la ternura contrasta con el ruido asustador que hacen cuando se pelean -o se aman, no lo sé.
En ese mismísimo lugar conviven junto a los koalas salvajes unos loros hermosos de cola azul -creo que se llama loro ecléctico. Si te pones semillitas en donde sea vienen, comen,  se quedan y socializan por que son lo más.
 
Para rematarla, mientras manejábamos rumbo a Port Campbell, al costado de la ruta vimos a los famosos loros australianos blancos. El camino por la costa es salvaje, pedregoso, y el agua es turquesa.
Loro apoyado en mano de persona
Los loros son muy sociales en Australia y conviven con los Koalas
Esa noche plantamos carpa en el Campbell Recreation reserve,  a 10 minutos manejando de los 12 apóstoles, a donde iríamos a ver el amanecer al día siguiente.
 

Día 2- Amanece en los 12 Apóstoles

Los 12 Apóstoles son formaciones rocosas que tienen entre 10 y 20 millones de años. En su momento eran acantilados. Con la erosión se formaron cuevas  que al derrumbarse quedaron aisladas formando como unas torres de hasta 45 metros de alto.
Tengo que decir que naturaleza estuvo de nuestro lado y nos regaló un amanecer de película. Estuvimos prácticamente solos en un lugar que es muy  turístico. Aguante madrugar.  No sólo lo recomiendo, también les digo lo mejor es llegar aprox media hora antes así  lo pueden disfrutar al máximo.
A 15 minutos en auto se encuentra el London Bridge. Esta formación rocosa con un nombre muy posh es un orgasmo de la naturaleza.
Arena rosada, agua turquesa y espumosa, una piedra loca… y mi lucha por hacerla entrar en una foto porque es muy grande y mi cámara no es full frame -maldita tecnología. Hay pasarelas que se pueden recorrer a unos minutos del estacionamiento. No se vayan sin asegurarse que las siguieron todas por que lo van a poder ver de distintos ángulos.
Por último, y antes de emprender el regreso ya que Melbourne nos esperaba pasamos por The Grotto y Loch Arch Gorge.
Formación rocosa. Agua turquesa. Día soleado.
El London Bridge y el agua más turquesa de la vida
Costa rocosa
Más de las costas sexis australianas

 Llegando a Melbourne

Aprovechamos a visitar  Brighton, en St Kilda. Esta área metropolitana de la city es famosa por sus casillas de colores hechas durante la era victoriana para que los bañistas tengan un lugar donde cambiarse.
 El atardecer nos encontró preparándonos para ir a romper la noche, charlando y mateando. Caminamos largo rato por el Southbank y terminamos viendo una banda en un pub bailando al ritmo de Frank Sinatra haciendo, claramente, el ridículo.
 ¿Qué puedo decir de Melbourne? Una ciudad vibrante, colorida, mezcla de muchas ciudades. Algo de Barcelona, un poco de Nueva York, avenidas similares a las de Auckland. Muy hipster, cool, y a la vez elegante. En fin… una de las ciudades con más onda que deben existir.

 

Playa. Casitas de colores típicas de playas Australianas
¡Otro imperdible si vas a viajar a Australia! Las casitas de colores son lo más

Día 3 – Melbourne como la palma de mi mano

Teníamos sólo un día para Melbourniar, así que decidimos deambular por la ciudad como para tener una probadita. Creo que a veces se trata de captar la energía del lugar, perderse entre la gente y tomarlo como es. Así sean lugares turísticos, hay muchas cosas que nos pueden llamar la atención.
Empezamos el día en el Victoria Market, dónde probé ostras por primera vez. Hay un sector ahí mismo donde uno puede sentarse a comer y ver pasar la vida. Como el servicio de trams en el area céntrica es gratuito moverse es muy fácil.
Seguimos hacia  Hosier Lane que es la calle principal para ver los famosos graffitis. En los alrededores de la estación central se pueden encontrar muchas callecitas de estilo gótico graffitero que son muy geniales. ¡Ideal para ir a desayunar o a tomar brunch!
Graffitti de cara de persona pintada en color rojo.
Graffiti típico de los callejones de Melbourne

 

"Sean amables unos con otros" frase en graffitti
“Sean amables unos con otros”
 Otras zonas que visitamos fueron Federation Square, el Southbank y Chinatown. A este último les recomiendo ir por la noche ya que a la mañana no me pareció nada especial. He visitado varios Chinatown, entre ellos los de Sydney, Nueva York, Buenos Aires. Sinceramente no creo que tenga un encanto demasiado particular.
 Y así llegó el momento de irme -llanto llanto- de vuelta a casita en Nueva Zelanda, a seguir viviendo aventuras de fin de semana. Después de un vuelo muy frío que requirió que me meta en mi bolsa de dormir, llegué a mi querida Christchurch directo para ir al trabajo -más llanto jajaj.
Esto es todo por hoy 🙂  ¿y ustedes, conocen Melbourne? ¿Y el Great Ocean Road?

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