Las cosas no salieron como pensaba. Y ahora qué?

Las cosas no salieron como pensaba. Y ahora qué?

Cada día me levanto con el sol que cruza el vidrio del auto de manera furiosa. No importa que tanto me tape los ojos. Vidrio, sol y asiento-de-auto se complotan para que salga de un sueño pesado y me entregue a un nuevo día. Con los párpados pesados recuerdo los pies en la arena, la sal en la piel, el agua tan cristalina que me dan ganas de comerme el mar. Si, COMERME EL MAR. Como si uno pudiera fusionarse con ese espíritu de naturaleza cambiante y profunda. Lloro despidiéndome de un destino para llegar a otro que será igual de efímero que el anterior, pero de marca indeleble. Un paisaje. La sonrisa de un extraño que arrastra las palabras tal como indica su dialecto natal. Una emoción  para la que aún no he encontrado las palabras que me dice que cada día de sol furioso es el marco de un nuevo capítulo. Hace sólo unos pocos días estuve frente a un volcán, y...
Read More